No mires atrás!
No juzgues a un libro por un capítulo quemado: Tenemos derecho a mejorar
Hablemos claro, de persona a persona. todos tenemos un pasado oscuro, del cual no quisiéramos recordar, que con el pasar de los años y la llegada de la madurez hacer que tu vida sea nueva y mejorada, eres una persona que ha cambiado mucho; pero, existe algo que no cambia, y, es que los recuerdos de esos años atormentan tu tranquilidad porque la sociedad te las recuerda día a día; pero ves con tus propios ojos que hoy eres una persona nueva, cambiada y buena, la única respuesta honesta es: No mires atrás!
Es un tema espinoso, porque nuestra mente, por naturaleza, es desconfiada. Siempre pensamos: "Si hizo algo malo antes, ¿por qué no lo haría de nuevo?" Es una lógica de supervivencia, como la que te hace mirar a ambos lados antes de cruzar una calle concurrida. Pero cuando hablamos de gente que se ha esforzado en transformarse, esa lógica debe ser revisada.
Me pregunto: ¿Cómo entender y darle paso a mi pasado oscuro?
¿Qué significa un "pasado oscuro"? No hablamos de un mal corte de pelo o de una deuda pequeña.
Hablamos de épocas de la vida donde esa persona:
- Tocó fondo: Tal vez luchó contra adicciones (alcohol, drogas, juego), donde la vida se le fue de las manos por un tiempo.
- Cometió errores graves: Quizás se metió en problemas legales, se asoció con gente peligrosa, o hizo cosas que lastimaron a otros (o a sí misma) por inmadurez, desesperación o falta de herramientas.
- Fue una persona "tóxica": Pudo ser muy egoísta, mentirosa o inestable en sus relaciones.
El hecho de que no quiera contarte los detalles de esto no es señal de que esté escondiendo un peligro inminente. Es una señal de dolor superado.
Piensa en esto: ¿A ti te gusta hablar de la vez que te rompiste el corazón en pedazos o de ese proyecto donde fracasaste estrepitosamente? Probablemente no. Esas historias duelen. Para alguien que superó un pasado oscuro, contarlo es como volver a abrir una herida que ya cicatrizó. Es pedirle que se ponga de rodillas y muestre sus cicatrices más feas, solo para que tú te sientas más tranquilo. Su silencio es un muro de protección que se ha ganado el derecho a construir.
Piensa en esto: ¿A ti te gusta hablar de la vez que te rompiste el corazón en pedazos o de ese proyecto donde fracasaste estrepitosamente? Probablemente no. Esas historias duelen. Para alguien que superó un pasado oscuro, contarlo es como volver a abrir una herida que ya cicatrizó. Es pedirle que se ponga de rodillas y muestre sus cicatrices más feas, solo para que tú te sientas más tranquilo. Su silencio es un muro de protección que se ha ganado el derecho a construir.
Pero miremos desde otro ángulo, o lo resumamos de esta manera, y tocamos fondo, ya conocimos la sima, entonces lo único que nos queda es, levantar la cabeza y buscar la forma de llegar nuevamente a la cima.
Pero como llegar a ese punto, ¿Será fácil?
Cambiar para mejorar no es un cuento de hadas, no está ligada a las novelas ficticias de en donde todo termina feliz, todo es un proceso por el cual se transforma, no de la noche a la mañana, dicho cambio es lento, agotador, en donde los más valientes agarramos la espada caliente y caminamos con ella.
Dentro de tu caminar encontrarás personas que fallaste, persona que ya no creen en ti, y es el momento de demostrar que tu palabra vale oro. Te comenté que el proceso es largo, pero, cuando te das cuenta que vas mejorando tus resultados son notorios y en algunos casos te suceden esto.
- Años de Espejo: Horas y horas mirándose al espejo y reconociendo: "Yo soy el problema. Yo tengo que arreglar esto."
- Días de Terapia: Ir al psicólogo, al grupo de ayuda, aceptar que necesita ayuda externa. Esto requiere humildad.
- Construir Cimientos Nuevos: Cambiar a los amigos, los lugares que frecuenta, los hábitos que tenía. Imagina que es como intentar construir una casa nueva en un terreno pantanoso. Tuvo que drenar el pantano y poner pilares de hormigón reforzado.
Steven C. Hayes, 1984, en su artículo titulado: Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), mencionó que, la solución a muchos problemas psicológicos no radica en la eliminación del malestar, sino en la aceptación de este como una parte inherente de la vida para luego comprometerse con acciones que están alineadas con los valores personales, lo que finalmente conduce al cambio y a una vida más significativa.
Basados en esa teoría pongamos algunos ejemplos.
Ejemplo 1
(El Alcohólico Rehabilitado): Piensa en alguien que fue alcohólico. Perdió su familia, su trabajo, su dignidad. Hoy lleva diez años sobrio, ayuda a otros y es un padre presente. ¿Lo vas a juzgar por la botella que se tomaba hace una década? Su vida actual, la que ha construido día a día con disciplina, es la prueba de su compromiso. El pasado es solo el recuerdo de lo que puede pasar si se descuida, y por eso se mantiene firme.
Ejemplo 2
(El Joven Rebelde con Antecedentes): Pensemos en un chico que, de adolescente, por mala cabeza o necesidad, cometió delitos menores y terminó con antecedentes. Hoy es un hombre de familia, tiene un oficio honrado y es el primero en ofrecerse como voluntario en su comunidad. Su pasado le cierra puertas laborales constantemente, pero él sigue adelante. Si tú, que lo conoces en su presente, lo condenas también, estás negando el principio de la reinserción y la fe en el ser humano. Él ya pagó por sus errores; ¿por qué debe pagar el doble, de por vida, con tu desconfianza?
En conclusión, el pasado es información; el presente es la persona. Y la información del pasado queda anulada por la evidencia del cambio sostenido.
Se puede mencionar muchos ejemplos, que quizás estemos identificados, lo que sí no podemos negar es, que, si juzgas mi pasado sin conocer mi presente, significa que no quieres conocer mi nueva versión. Te invito a conocerla, te aseguro que soy nuevo y mejorado, llamemos una versión 10.5 porque antes desaprobaba para la sociedad y ahora cambio y mejoro pasando los días.
Escrito por: Jimy Harold

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